La Gratitud Se Educa. Efectos explicados desde la Neurociencia

La Gratitud Se Educa. Efectos explicados desde la Neurociencia

 

“Los Circuitos de recompensa” explicados desde la fisiología y la biología del Ser Humano, activan respuestas, en su inicio innatas, en cuya base están la inclinación a lo placentero, condicionado por programas sociales y culturales que moldean nuestra naturaleza más primitiva, animal”.

Somos Naturaleza…Del mismo modo que como especie humana, logramos domesticar animales, el Ser Humano, debería no sólo limitarse a domesticarse así mismo, sino más allá, CONOCER SU PROPIA NATURALEZA Y TODO SU POTENCIAL pendiente de explorar para PODER ORGANIZARSE SOCIALMENTE de acuerdo a su naturaleza, COMPLETA, y ESENCIAL. Tan Humana como Divina, en lo que a la Autoconciencia sobre Si mismo se refiere.

Estos circuitos de recompensa, han sido antropológica y biológicamente condicionados por  adaptación a siglos de historia, y afectados biográfica y culturalmente en cada uno de los 7 mil, millones de seres humanos de modo particular y diferenciado, por condicionamientos que influyen directamente sobre la evolución de las especies.

Como humanidad, es probable que, sin una evolución  moral previa, los sabios ilustrados del siglo XVIII hubieran sido igual de arrogantes que los sabios inspirados por Pitágoras y Platón dos mil años atrás, y en consecuencia tampoco en nuestra época se habrían dado el humanitarismo, el desarrollo científico y el liberalismo político que en la Antigüedad no aparecieron. Si la ciencia moderna pudo evolucionar de Arquímedes a Galileo, si los reyes medievales toleraron la creciente independencia de las ciudades libres, si inventar la imprenta acabó valiendo la pena, todo esto fue fruto de una evolución moral muy lenta que, muy probablemente, en mil años de Edad Media (de monasterios, de Cruzadas, de escolasticismo, de herejías…) acabó llevando al Renacimiento y la Reforma.

La Especie Humana se distingue por tener la capacidad de observarse así misma, lo que determina la CONCIENCIA DE SÍ, Y LA CAPACIDAD DE ELEGIR, DESDE EL PROFUNDO CONOCIMIENTO DE NUESTRA VERDADERA NATURALEZA, más allá de la biológica (cuerpo físico, materia densa o fotones concentrados condensando materia), atendiendo por igual a nuestra naturaleza inteligente, consciencial, energética – partículas subatómicas de las que se compone nuestro cuerpo físico- células del organismo compuestas por protones-neutrones-electrones). ACCEDEMOS ASÍ A LA ERA DE LA CONSCIENCIA INFINITA (HOLOCENO: LA CONCIENCIA OCEÁNICA DE LA QUE LA HUMANIDAD COMIENZA A DARSE CUENTA).

Sobre las organizaciones sociales así como el desenvolvimiento de un ser humano en términos biológicos, salud/enfermedad, pivotan sobre la capacidad de elección, previa depuración del grado de discernimiento alcanzado, según evolución individual y colectiva. Esta evolución, nos catapulta directamente a tratar del alma humana: extraordinario espacio privado de vida consciente y centro de la percepción moral. Se enaltece, vivifica y goza por el Espíritu, e incluso puede existir eternamente. Al dejar expuesto este tesoro, si la verdad está en el alma y la verdad es poder, la caza del alma se convierte en el principal objetivo, lo que exige una férrea defensa.

Hemos de recordar que para tener libertad primero tenemos que cobrar existencia como individuos con libre albedrío (dios en acción)

“No hay ningún problema en obtener el máximo placer para el máximo número de personas siempre y cuando contemos con una cooperación eficiente que parta de la gran mayoría”. 

Que la GRATITUD SEA UN HÁBITO, AL LEVANTARTE Y AL TERMINAR TU DÍA.

Agradece, hasta por lo que cueste agradecer y aprende a detectar un mínimo de 6 cosas al día por las que puedas dar las gracias, IDENTIFICA y REGISTRA LAS SENSACIONES que te producen tus propios pensamientos a la hora de AGRADECER.

Cuando generamos sentimientos de gratitud en nuestros pensamientos, activamos el sistema de recompensa del cerebro, localizado en un área llamada, “Núcleo Accubens”. Este sistema es responsable de las sensaciones de bienestar y placer en nuestro cuerpo.

Tantos las sociedades como los individuos buscan controlar el placer, y son esas neuronas en la parte profunda del cerebro las que lo gestionan. Experimentamos conductas básicas como comer, beber o emparejarnos como placenteras porque sirven para sobrevivir y reproducirnos. Y no sólo los humanos sino prácticamente todos los animales.
Incluso el gusano C. Elegans, que mide un milímetro y tiene sólo 302 neuronas tiene un circuito del placer rudimentario. Estos gusanos se alimentan de bacterias y son muy buenos localizándolas por el olor. Sin embargo, cuando se silencia un grupo de ocho neuronas dopaminérgicas los gusanos se vuelven indiferentes hacia su fuente favorita de comida, aunque pueden seguir detectando los olores. Antropomorfizando podemos decir que los gusanos ya no encuentran divertido comer bacterias. Esto indica que algunos aspectos de la bioquímica del placer se ha conservado a través de cientos de millones de años de evolución. Tanto en C. Elegans como en humanos las neuronas que contienen dopamina ocupan un lugar central en el circuito del placer.
En humanos, ratas y otros mamíferos el circuito de recompensa es más complejo y está interconectado con otros centros cerebrales que están implicados en la toma de decisiones, en la planificación, memoria y emociones.
Cuando encontramos una experiencia placentera nos gusta esa experiencia y asociamos claves externas (olores, sonidos, imágenes…) e internas (nuestros pensamientos y sentimientos del momento) con esa experiencia y estas asociaciones nos permiten predecir cómo debemos comportarnos para repetirla. También asignamos un valor a esa vivencia placentera (de poco a mucho) de manera que en el futuro podamos elegir entre diferentes experiencias placenteras y determinar cuánto esfuerzo estamos dispuestos a invertir para conseguirlas.
Vamos a ver de forma resumida la anatomía de este circuito. El núcleo más importante es el área ventral tegmental (AVT) que proyecta sus axones hacia núcleo accumbens, estriado, corteza cingulada anterior, hipocampo, amígdala y corteza prefrontal.
Estas neuronas utilizan dopamina como neurotransmisor la cual se une a unos receptores en las neuronas de destino. La corteza cingulada anterior y la amígdala son centros que regulan emociones, el estriado tiene que ver con la formación de hábitos, el hipocampo con la memoria y la corteza prefrontal es la región del razonamiento y la planificación.
Además de mandar señales, las neuronas del área ventral tegmental también reciben información de otras regiones. Reciben por ejemplo axones del haz prosencefálico medial, que viene desde la corteza prefrontal y otras regiones (pasando por el septum y el tálamo). Estas neuronas utilizan glutamato que es un neurotransmisor excitador, lo que hace que las neuronas del AVT disparen y liberen dopamina sobre las dianas que hemos señalado. Las neuronas del AVT también reciben señales del núcleo accumbens, pero estas neuronas utilizan el neurotransmisor inhibidor GABA que silencia las neuronas del AVT impidiendo que liberen dopamina.
Las experiencias que causen la activación de las neuronas del AVT y que por tanto liberen dopamina sobre sus dianas (accumbens, estriado, amígdala, corteza prefrontal…) se sentirán como placenteras y las claves sensoriales y acciones que precedan o se solapen con estas experiencias placenteras serán recordadas y asociadas con sentimientos positivos.

Cuando el cerebro identifica que algo bueno sucede, que existen cosas en nuestra vida que merecen reconocimiento y somos agradecidos por ello, se produce la liberación de “Dopamina” , el neurotransmisor que aumenta la sensación de placer.

Por eso, las personas que manifiestan gratitud, viven en niveles elevados de emociones positivas, satisfacción con la vida, vitalidad y optimismo.

La “gratitud”  se EDUCA.  Debe ser construida por nuestro pensamiento, y estimulada con frecuencia en nuestro cotidiano vivir, el reconocimiento interno, y la validación al pensar en nuestros logros.

Por la vía neural, la gratitud estimula las vías cerebrales para la liberación de otra hormona llamada Oxitocina. “La Oxitocina“, estimula el afectotrae tranquilidadreduce la ansiedadel miedo y la fobia.

Ejercitar el sentimiento de la gratitud, disuelve el miedo, la angustia y los sentimientos de rabia. Ayuda a controlar los estados mentales tóxicos e innecesarios.

Es de suma importancia tener presente que, nuestro cerebro, no es capaz de sentir, al mismo tiempo, gratitud y angustia. 

ANCLAJE: ERES TU QUIEN ELIGE QUÉ SENTIR.

La evolución selecciona en pro de los sentimientos morales: compasión, confianza, gratitud, culpabilidad, vergüenza, perdón e ira justificada. Una vez instalada en nuestra constitución psicológica, la compasión puede expandirse mediante la razón y la experiencia para abarcar a todos los seres sintientes.

Estamos dotados del sentimiento de compasión (sympathy), que también llamaban benevolencia, piedad y conmiseración. Dado que estamos equipados con la capacidad de compadecernos de otros y empatizar con ellos, nada puede impedir que el círculo de la compasión se expanda desde la familia y la tribu para abrazar a toda la especie humana, especialmente a medida que la razón nos incita a percatarnos de que no hay nada exclusivamente meritorio en nosotros mismos ni en los grupos a los que pertenecemos.

 

¿Podemos dotar a la moral humanista de un fundamento más profundo, capaz de excluir a los sociópatas racionales y de justificar las necesidades humanas que estamos obligados a respetar? Creo que sí que podemos. 

Sí se puede, pero no a partir de la idea convencional de las necesidades humanas que estamos obligados a respetar. No se trata de obligaciones en función de necesidades, sino de continuar el proceso de condicionamientos sociales –ya no meramente educativos en el sentido pedagógico- que permiten la interiorización de un estilo de vida más benévolo. La auténtica necesidad humana es el desarrollo de la benevolencia mutua, y esta, una vez arraigada (“instalada en nuestra constitución psicológica”), ya no requiere el establecimiento de obligaciones.

Como psicólogo, Steven Pinker sabe que la mayoría de los comportamientos prosociales no son resultado de obligaciones legales (hacer el bien por temor al castigo), sino de interiorización de pautas de conducta, y sin embargo no es capaz de concebir una civilización enteramente construida en base a este principio. Se sigue concibiendo el futuro como que esté constituido, al igual que nuestro mundo convencional actual, a partir de un sistema dual de coacción legal –normas penales- y proceso de interiorización moral.

Todo ello, de forma parecida a como, en el siglo XVIII, incapaces de salir de su convencionalismo, Voltaire o Montesquieu promovieron el “despotismo ilustrado”, cuando lo acertado, lo racional, lo ilustrado, sería seguir explorando el mejor camino en la evolución moral. Hoy se trataría del desarrollo integral de estrategias psicológicas de interiorización de pautas de conducta prosociales… pautas de conducta que a su vez serían determinadas por criterios racionales, estuviesen tales pautas de acuerdo o no con nuestros prejuicios y tradiciones del momento.

Como decíamos, las sociedades humanas regulan las actividades placenteras (comida, sexo, drogas, juego…) y hemos visto que todos los “vicios” activan el circuito de recompensa del cerebro y liberan dopamina. De lo que no somos tan conscientes es de que las “virtudes” actúan exactamente de la misma manera:
– Hacer deporte, por ejemplo correr, activa el circuito de recompensa del cerebro. En inglés se llama “runner´s high” o subidón del corredor a la excitación o placer que se obtiene corriendo.
– meditar y rezar activa el circuito de recompensa
– el altruismo (donar a instituciones de caridad) activa el circuito de recompensa
– castigar a los aprovechados que se benefician del esfuerzo del grupo y no arriman el hombro activa el circuito de recompensa. También la venganza y ver sufrir a nuestros enemigos.
– ser aceptado y valorado por los demás activa el circuito de recompensa.
Hemos señalado que la evolución ha marcado con una sensación placentera las cosas que son importantes para nuestra supervivencia y reproducción. Lo que no podemos explicar todavía, por supuesto, es el problema filosófico de los qualia: ¿por qué la liberación de dopamina en el AVT se siente como placentero? Parece seguro deducir que organismos que tenían esa sensación subjetiva tanto de placer como de dolor tuvieron ventaja sobre los que no desarrollaron esa marca subjetiva. El ejemplo que hemos comentado del C. Elegans, que pierde el interés por la comida si se bloquean esas neuronas dopaminérgicas, nos sugiere que si la evolución ha tirado por ese camino es porque aportaba ventajas. También es cierto que no hay ninguna razón objetiva por la que la dopamina deba ser el neurotransmisor encargado de esa tarea. Si la evolución hubiera transcurrido por otro camino esa función podría haber sido asumida por la serotonina o cualquier otro. En cualquier caso, lo que parece claro es que el circuito del placer es la brújula que nos ayuda a navegar por el mundo.

“El desafío último para cualquier tradición cultural es encontrar un medio práctico y simbólico para asegurar que las virtudes emocionales adquirirán los marcadores de prioridad adecuados. “

“Los sucesos emocionales son descritos por un proceso iniciado por cambios biológicos internos y que son apreciados en términos de significado narrativo por dinámicas psicológicas que pueden ser extensamente influenciadas por factores culturales. “

“La tarea consiste en hacer que la memoria de trabajo dé prioridad a las virtudes emocionales, asegurando que prevalezcan en el proceso de confrontación, y los hechos culturales describen el comportamiento en tanto que éste se encuentra organizado por información codificada en símbolos. ”

“No se pueden almacenar sentimientos en la memoria, pero se pueden almacenar imágenes que producen sentimientos. Y una vez almacenadas en la memoria pueden ser llamadas a participar en la construcción de nuevos objetos mentales de manera que evoquen algo muy similar a la experiencia original. Operaciones como ésta son, por supuesto, altamente adaptativas.”

Empieza por hacerte cargo de forma responsable y consciente de tu estado interno, y ejercítate, diariamente, en gratitud.

Inicia tus días con una actitud positiva. Se agradecido y observa lo que sucede. Haz un registro diario si quieres observar a través de un intervalo de tiempo y con un método observable, tus avances en términos de sostener sensaciones más o menos agradables o desagradables al empezar y al terminar tu dia.

Por las mañanas, experimenta pensar en los diversos motivos que tienes para sentir gratitud, y termina tu día reflexionando sobre las acciones o pensamientos que te dieron placer al vivirlos en tu dia a dia.

Por tanto, hemos venido estudiando y observando que las sociedades humanas regulan las actividades placenteras (comida, sexo, drogas, juego…) y hemos visto que todos los “vicios” activan el circuito de recompensa del cerebro y liberan dopamina. De lo que no somos tan conscientes, es de que las muchas “virtudes” actúan exactamente de la misma manera:
– Hacer deporte, por ejemplo correr, activa el circuito de recompensa del cerebro. En inglés se llama “runner´s high” o subidón del corredor a la excitación o placer que se obtiene corriendo.
– meditar y rezar activa el circuito de recompensa
– el altruismo (donar a instituciones de caridad) activa el circuito de recompensa.
La Gratitud y el Amor son formas de reconocimiento y validación de tu “Sí Mismo”.  Cultiva la gratitud desde el corazón, aprecia cada acontecimiento tal cual es, y vive más y mejor, LA VIDA CUANDO ES VIVA.

Con todo ello estaremos contribuyendo a la Evolución propia y con ello a la de la Sociedad, Humanidad, que conformamos entre tod@s cuyo anhelo siempre será el mismo, la Paz y la fórmula mágica del Paraiso en la Tierra, llevada a término por los Seres BienNacid@s, hech@s Así Mism@s. Biología, Pensamiento-Emoción, Fisiología, Energía UN@.

Que el corazón nos guíe siempre,

Namasté.

Susana.

 

 

Gracias a la página amiga: https://evolucionyneurociencias.blogspot.com

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